En la primavera de 1942, los japoneses tenían concentradas en la capital filipina, Manila, 40 mil toneladas de lingotes de oro, provenientes de barcos o de objetos de los templos de toda Asia.
Un buen día, el general Yamashita recibió la orden de enviar todo el oro a Tokio. Como los barcos eran hundidos durante el trayecto, el militar optó por guardar los lingotes en cuevas y túneles de las islas próximas.
Así, ordenó enterrar tanto el oro como a los prisioneros y soldados que intervenían en las operaciones. Además, para evitar el saqueo, mandó a colocar trampas explosivas. En 1945, Yamashita fue juzgado por crímenes de guerra.
Al año siguiente se llevó a la tumba el secreto del tesoro enterrado, que bien podría sumar el millón de millones de dólares. Desde el fin del conflicto bélico, un sinnúmero de cazatesoros busca sin reposo el oro escondido. A pesar de que personas aseguran haber encontrado una parte, lo cierto es que la mayoría está convencida de que dicho tesoro aún está bajo tierra.
Noticia ofrecida por lingotes de oro castellon

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados